De inmigrantes a patriotas

Entrevista de Shaw Macomber a Paul Crespo
American Spectator, Marzo 27, 2008

Cuando a Paul Crespo, actual presidente de Cívica-Americana, tenía 12 años de edad, sus padres le preguntaron si se consideraba cubano o americano, respondió: “soy 100% americano y 50% cubano”. Ahora Paul justifica aquella respuesta: “yo pensé que uno no puede ser mitad americano, uno tiene que ser americano completo… pero eso no significa que no se pueda tener un 50% adicional que lo complemente, como la salsa encima del pescado. Los padres de Paul Crespo, cubano-americanos políticamente activos, habían llegado a estas playas a principios de la década de 1960 escapando del régimen de terror de Fidel Castro.

Aunque nació y creció en el Sur de California, Crespo se desarrolló en el ambiente político y cultural de una comunidad de cubanos exilados que esperaban fervientemente el regreso a la patria. Comenta Paul: “los refugiados políticos cubanos en aquellos tiempos eran muy diferentes a los inmigrantes regulares, ya que la mayoría de ellos pensaban que su estancia en América sería muy breve, y que regresarían a Cuba una vez que la democracia fuese restaurada”.

Cuando se hizo aparente que Fidel Castro no era una aberración temporal, los padres de Crespo, cubanos luchadores por la libertad, se convirtieron en activos y patrióticos ciudadanos americanos. Por ese ejemplo, su hijo se alistó en el Cuerpo de Infantería de la Marina de los Estados Unidos inmediatamente después de su graduación en la Universidad de Georgetown.

“Me convertí en oficial del Cuerpo de la Marina de los Estados Unidos para servir a mi país contra los comunistas y mostrar mi gratitud a mi país por recibir a mis padres y permitirnos a todos vivir en libertad”, explica Crespo. “Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos es también un modelo de asimilación o melting pot. Allí decíamos que no hay marine negro, blanco o marrón; sino de las diferentes tonalidades del verde del Cuerpo de Marines. Esta es una magnífica manera de mirar las cosas y debería servir de modelo para el resto de América”.

Paul sirvió 12 años como miembro activo o de la reserva, que incluyó una asignación a la Embajada de Estados Unidos en Caracas, Venezuela. También trabajó como negociador en el rescate de rehenes en América Latina. Obtuvo una maestría en Estudios de Guerra en la Universidad de Londres, y otra en Relaciones Exteriores en la Universidad de Cambridge, Inglaterra. Tuvo su propio programa de análisis políticos, en idioma español, en Unión Radio, y publicó numerosos comentarios en varios medios. Fue columnista del Miami Herald y perteneció a su equipo de editores. Entre otras actividades ahora preside Cívica Americana, organización no lucrativa que promueve la integración hispana en los Estados Unidos, con un enfoque en las raíces culturales y constitucionales, y en los ideales del mercado libre en América. El elocuente exmarine tuvo la amabilidad de contar a TAS su más reciente proyecto.

¿Qué le impulsó a crear esa organización y cuál es su visión y propósito para Cívica Americana?

PC: He estado pensando acerca de estos asuntos por largo tiempo, pero el 9/11 en particular refrescó en nuestro país la importancia del patriotismo y la unidad frente a al “multiculturalismo” y la “diversidad” con que hemos sido bombardeados por tantos años. Más recientemente, la creciente agresividad de los debates sobre la inmigración ilegal y la asimilación me dejó bien claro el concepto de que estábamos creando una inflamada e innecesaria división entre hispanos y americanos no hispanos que es malo para ambos. Muchos hispanos patrióticos me han dicho que sienten que no tienen un lugar a donde ir. Así las cosas, a principios de 2007 un grupo que incluía hispanoamericanos nacidos en el extranjero, americanos de origen, hispanos nacidos en Estados Unidos y no hispanos, todos bilingües, comenzamos a trabajar en la creación de Cívica Americana, para ayudar a los hispanos a integrarse al sistema y la cultura americana y asegurar que se convertirían en buenos patriotas americanos. A la vez pretendemos que el resto de América comprenda que la mayoría de los hispanos son ciudadanos muy trabajadores y patrióticos, y desean ser Americanos como cualquier otro ciudadano de origen. Por esta vía estamos maneras de llenar el espacio que divide a los hispanos y no hispanos en Estados Unidos, de forma que los hispanos entiendan a América y viceversa.

¿Cree usted que se debe buscar una distinción entre asimilación e integración?

PC: Pienso que debe haber una diferencia entre los que muchos ven, correcta o incorrectamente, como el viejo y tradicional concepto de asimilación, por el cual la cultura anglo-americana o absorbe a usted totalmente con la pérdida de los rasgos distintivos que provienen de su cultura y origen. La idea con la que yo crecí es que usted puede ser un americano patriótico y completamente integrado, pero a la vez hablar español y estar orgulloso de los orígenes y raíces culturales de su familia. No vivimos en el siglo XIX. La realidad es que hoy los inmigrantes mantienen conexiones con sus países de origen como no era posible hace 30 años. No es realista pretender que los inmigrantes se separen completamente de sus orígenes, pero aclaremos: esto es a la vez muy diferente a las ideas actuales de “diversidad” y “multiculturalismo” que no comparto, porque las mismas generalmente ignoran o descartan la necesidad de convertirse en un americano completo. Ese concepto de “diversidad” es divisivo y a mi manera de ver antiamericano. Cuando estudiaba en Inglaterra reforcé el concepto de la importancia de las raíces y la herencia cultural anglo-americana, ya que determina lo que somos como nación. Todos, incluso los hispanos, necesitamos entender este concepto.

¿Cree usted que el hábito de presentar al hispano como chivo expiatorio, como hemos visto durante recientes debates sobre inmigración y comercio, ha hecho la integración mucho más difícil?

PC: Absolutamente. El tono cada vez más agudo y estridente en ambos extremos del debate ha perjudicado a todos. La inmigración ilegal es un tremendo problema, pero necesita ser separado del concepto de asimilación e inmigración legal, que es sobre el cual nos enfocamos. Los activistas de la inmigración ilegal echan en la misma cesta a inmigrantes legales inmigrantes y dicen que cualquiera que quiera controlar las fronteras es antiinmigrante, argumento que no tiene sentido. En el otro extremo, muchos ponen también juntos a inmigrantes legales e ilegales y atacan furiosamente a ambos, lo que causa decepción entre hispanos, aún entre ciudadanos conservadores y patrióticos.

Desde que el concepto de antiinmigración ilegal se presentó, al parecer se ha consolidado como anti-hispano, lo que hace más difícil promover la integración y asimilación. Es más difícil ser un americano patriótico si le ha dicho que no es bienvenido.

Pero su organización no toma una posición en la inmigración ilegal

PC: Tratamos de enfatizar los aspectos más importantes: valores compartidos y un enfoque positivo. Hay suficiente personas en la batalla de la inmigración ilegal y sí, en algún momento este asunto deberá resolverse. No importa cuál sea su punto de vista sobre cómo tratar la inmigración ilegal, debemos convenir en que tanto los hispanos como demás inmigrantes en Estados Unidos deben convertirse en ciudadanos americanos patrióticos y productivos. Ese es nuestro objetivo y en el cual nos centramos. Quiero resaltar que, por supuesto, estimulamos y promovemos la emigración legal. Nuestro sistema actual es defectuoso. Muchas personas buenas en el mundo, especialmente en América Latina, hacen los trámites correctamente, cumplen con todos los requisitos, y tienen que esperar en línea por años en su afán de llegar a Estados Unidos legalmente. Esto es absurdo, no es correcto y debe ser corregido.

Obviamente, los políticos están mirando a los hispanoamericanos como uno de los “mercados crecientes” de votos. Sin embargo, ambos partidos parece que intentan una caricatura atractiva de los hispanos. ¿Cuáles son algunas de las concepciones más erróneas acerca de los hispanos?

PC: Hay tantas. Una de ellas es que todos los hispanos son ilegales o que todas trabajan recogiendo frutas y vegetales, o cualquier otra cosa. Definitivamente esto no tiene lógica. Solamente un pequeño por ciento de los cuarenta millones de hispanos en Estados Unidos están aquí ilegalmente. Otra concepción errónea es que los hispanos en los Estados Unidos no desean aprender inglés ni convertirse en ciudadanos americanos, como la mayoría de encuestas y estudios demuestran, pero que no es verdad. Ellos conocen que la verdadera llave del éxito en este país es la educación, y la llave de la educación es el inglés. Pero aunque muchos se esfuercen en aprender inglés, continúan hablando en español y esperan que sus hijos también lo hablen, que tristemente algunos americanos no apruebana. Nosotros no debemos desalentarlos, siempre y cuando la principal prioridad sea el inglés.

¿Cree usted que hay algunas concepciones erróneas en los hispanos que arriban a los Estados Unidos?

PC: Muchos no entienden cómo funciona Estados Unidos. Vienen de sociedades muy paternalistas, centralizadas y estatizadas, y no comprenden que Estados Unidos fue diseñado para que funcionara desde abajo hacia arriba, en lugar de ser dirigido de arriba hacia abajo. Que los ciudadanos individuales puedan hacer que las cosas funcionen. Que los ciudadanos tienen tantas responsabilidades como derechos, pero otra vez esto es algo que tampoco entienden muchos americanos. Cuando regresé a Miami hace algunos años comencé a enseñar, a tiempo parcial, política de Estados Unidos en la Universidad de Miami, y observé con sorpresa que la mayoría de mis alumnos ignoraban los elementos básicos de nuestro sistema, como fundamentos o principios constitucionales, federalismo, separación entre poderes, etc. Ellos eran estudiantes universitarios de clase media y media-alta, no hispanos. Cuando más adelante entré en los medios de comunicación hispanos me di cuenta de que la necesidad de aprender lo básico de la historia americana y sus principios fundamentales eran aún mayores en la comunidad hispana.

¿Cuán importante —o poco importante— cree usted que es para los hispanos no ser considerado como un único y masivo bloque?

PC: Los hispanos son increíblemente diversos, por lo que no es correcto decir que son de ésta y otra manera. Aunque muchos votan demócrata a la vez que incrementan los registros como independientes, generalmente son cultural y socialmente conservadores. Los valores familiares son muy importantes para los hispanos. Son primordialmente cristianos y religiosos, católicos en su mayoría, aunque con un evangelismo creciente. Cerca del 50% de los hispanos son propietarios de sus casas. En el sector empresarial se considera de alrededor de dos millones de hispanos son dueños de empresas, cifra que supera a cualquier otro grupo minoritario. Los hispanos se enlistan en las fuerzas armadas en número considerable. La historia americana está llena de héroes militares hispanos, con 42 ganadores de la Medalla de Honor. Estas no son exactamente la demografía de los demócratas, algo que ambos partidos deben tomar en consideración. George W. Bush recibió más del 40% del voto hispano en 2004. Otros republicanos lo han hecho al igual de bien. Arnold Schwarzenegger obtuvo el 39% del voto hispano en su reelección en California, y el senador Kay Bailey Hitchison obtuvo el 44% del voto hispano en Texas.

Usted dijo en Washington recientemente: “Usted puede ser un americano patriótico y también hablar español”. ¿Por qué piensa que el idioma es un punto controversial y cómo sobrepasar eso?

PC: Es algo como un cliché, pero los humanos tememos lo que no conocemos. Pienso que muchos lo ven como una “toma del poder” por los hispanos. Y no es solamente Sam Huntington, de Harvard, o Lou Dobbs de CNN. Jorge Ramos, de Univisión, le llama “the latino wave”. Univisión, la cadena de televisión global hispana es una de las más grandes cadenas de América, y los medios de comunicaciones en español crecen por día en Estados Unidos. Aún cuando yo pienso que el temor es exagerado, entiendo la preocupación. Muchos anglos en Miami se han sentido forzados a mudarse hacia el norte porque el español se ha vuelto dominante aquí. Puedo simpatizar con quién dice “¿Por qué tengo que hablar español para ordenar una comida en un restaurant de Estados Unidos?”. No se debería. Los hispanos deben aprender inglés, respetar y adaptarse. Punto. A la vez, el español es uno de los idiomas más ricos del mundo, el tercero más hablado en el mundo después del chino y el inglés, y por delante del árabe. Lo hablan cerca de 40 millones de personas en el mundo, incluyendo 30 millones en Estados Unidos. ¿Por qué vamos a querer que nuestros ciudadanos sean privados de ese privilegio? En la actual economía global tenemos un tremendo caudal de beneficios con nuestros ciudadanos de habla española. Mi habilidad de hablar español con fluencia me ayudó grandemente cuando fui asignado a Venezuela como agregado militar de los Estados Unidos, y más tarde como consultor internacional. Debemos asegurarnos de que cada ciudadano de este país aprenda inglés, pero también de que cada americano tenga suficientes conocimientos de un segundo idioma, especialmente del español. El asunto no es tan espeluznante si al menos uno se familiariza con él, y el español es mucho más fácil de aprender que el chino o el árabe.

En un viaje a Venezuela el pasado año, encontré que por cada “rojo-rojito” chavista adoctrinado contra el “imperialismo”, habían dos que preguntaban cómo es la vida aquí, y aún más, querían información sobre la manera de emigrar hacia acá. Veo los planes de Cívica Americana de “promover y explicar los valores americanos en América Latina y España”. ¿Cómo será su trabajo en la arena internacional?

PC: Nuestro componente internacional es muy importante. Yo estaba en la embajada americana justamente antes que Chávez fuera electo por primera vez en 1998, y regresé a Venezuela muchas veces después como consultor, donde advertí constantemente acerca de la inclinación autoritaria y comunista de Chávez, así como de su antiamericanismo rabioso. Chávez está desarrollando una proyecto masivo de propaganda antiamericana en la región que fortalece la extensiva red que Fidel Castro y los soviéticos construyeron en los últimos 50 años para explotar el histórico y latente sentimiento antiyanqui. Cívica Americana aspira a ayudar a contrarrestar esa propaganda con programas y sociedades en América Latina y España que provean una exacta y franca educación sobre la historia, ideales fundacionales, política y economía de América. Somos únicos en el sentido que estaremos apoyándonos en hispanoamericanos exitosos y bilingües como embajadores de buena voluntad. Es mucho más fácil defender a América en la región con la participación de inmigrantes o hijos de inmigrantes hispanos.

¿Qué le gustaría a usted que América sepa acerca de los hispanos inmigrantes y que los hispanos inmigrantes sepan sobre América?

PC: Los americanos deben entender que con el tiempo muchos hispanos se convierten en ciudadanos tan americanos como ellos mismos. Necesitamos trabajara para estimular ese proceso, que no debe ser retardado innecesariamente por una retórica áspera. Mientras tanto, los hispanos necesitan saber que podemos seguir orgullosos de nuestros países y culturas de origen, pero que a la vez debemos apreciar, entender y respetar que este país es de una cultura y tradición anglos que han dado forma a sus instituciones, y es la cauda por lo que funciona tan bien.